La ciencia y el proceso de cambio climático
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Sin un cuidadoso diálogo con la comunidad científica es imposible establecer una buena
política a largo plazo.
Para que haya un entendimiento común de los muchos retos que plantea la búsqueda de
las mejores formas de asegurar una transformación hacia una trayectoria mundial de
desarrollo más sostenible, es crucial que haya un diálogo entre la ciencia y la
política. El núcleo de dicha transformación es la lucha contra el cambio
climático.
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Por consiguiente, en el marco de la CMNUCC los gobiernos han acordado el objetivo mundial a largo plazo de
limitar el aumento de la temperatura a 2 °C por encima de la temperatura media mundial preindustrial.
Los gobiernos también han acordado llevar a cabo una primera revisión periódica de
este objetivo entre 2013 y 2015. Dicha revisión tiene la finalidad de averiguar si el objetivo de
los 2 °C es adecuado o no para alcanzar el objetivo fundamental de la Convención y si el
progreso general hacia ese límite es adecuado o no. La ciencia desempeña un papel primordial
proporcionando las pruebas necesarias y presentando posibles soluciones.
El proceso de la CMNUCC considera que las evaluaciones científicas que proporciona el Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) son
la fuente más fiable de información científica examinada por pares relevante para
elaborar políticas. El quinto informe de evaluación, que está en proceso de
elaboración, será publicado entre septiembre de 2013, empezando con el informe del Grupo de
Trabajo I sobre la base científica física, y octubre de 2014, cuando quedará terminado
el informe de síntesis.
Avance de la interrelación entre la ciencia y la política
Cada vez son más los científicos y los encargados de formular políticas que reconocen
la importancia de mejorar esta relación.
La comunidad científica es crecientemente consciente de la importancia de la investigación
interdisciplinaria, necesaria para apoyar la toma de decisiones a todos los niveles, del local al mundial.
En la conferencia Un planeta bajo
presión: nuevos conocimientos para dar con soluciones de marzo de 2012, una importante
reunión de la comunidad científica, los científicos presentaron la
State of the Planet
Declaration (Declaración del estado del planeta), en la que hicieron hincapié en la
necesidad de dar a la investigación enfoques internacionales más integradores y orientados a
soluciones, realizando esfuerzos interdisciplinarios para la sostenibilidad mundial que sean relevantes
para las políticas.
Al mismo tiempo el Grupo de alto nivel del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la
sostenibilidad mundial ha publicado recientemente un informe titulado Gente resiliente en un planeta resiliente: un futuro que
vale la pena elegir, en el que realza el valor de un marco científico-político mejorado
para avanzar hacia un futuro sostenible. Este grupo recomienda el lanzamiento de una gran iniciativa
científica para fortalecer la interrelación entre la ciencia y la política, y la
definición de «límites planetarios», «umbrales del medio ambiente» y
«puntos de inflexión».
El Secretario General también ha incluido la lucha contra el cambio climático en
su
programa de acción
quinquenal. Entre las acciones del programa se incluye asegurar para 2015 un acuerdo integral sobre el
cambio climático aplicable a todas las Partes en la CMNUCC y fortalecer la climatología,
promoviendo así la formulación de políticas basada en pruebas.
Estas acciones reflejan una comprensión más profunda de todos los aspectos de la compleja
relación entre los sistemas ecológicos, económicos y sociales de la que actualmente
dependen unos 7000 millones de personas en este planeta.
Un momento crítico para la ciencia, la política y lo que está por
venir
Esta mayor concienciación sobre un diálogo saludable entre la esfera científica y la
política llega en un momento crítico para la respuesta internacional al cambio
climático.
Ha quedado claro que los cambios observados en el sistema climático de la Tierra se está
produciendo a un ritmo notable, a diferencia de los procesos geológicos, que evolucionan durante
miles o incluso millones de años. En la reciente conferencia Un planeta bajo
presión los científicos reiteraron sus mensajes de urgencia sobre los cambios del
sistema terrestre y los crecientes riesgos y amenazas a los que la humanidad se enfrenta como consecuencia
en lo que se refiere al agua, los alimentos, la diversidad biológica y otros recursos
críticos.
También reconocieron la necesidad de una solución interconectada en la que la
investigación desempeñe un papel significativo, por ejemplo supervisando la evolución,
determinando umbrales, ideando nuevas tecnologías y procesos y proporcionando posibles soluciones.
Dentro del proceso de la CMNUCC, la ciencia y la política se dan cita en un diálogo anual en
torno a la investigación que mantiene el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y
Tecnológico (OSACT), en el que se comparten los últimos avances científicos
relacionados con el clima. De esta manera los gobiernos pueden mantenerse al corriente de los avances
científicos más recientes en los intervalos entre los informes de evaluación del IPCC.
El IPCC también publica informes especiales centrados en políticas en esos intervalos. Hace
poco presentó un informe especial sobre la gestión de los riesgos de fenómenos
meteorológicos extremos y desastres para mejorar la adaptación al cambio climático
(SREX), y el año pasado presentó un
informe especial sobre fuentes de energía renovables y mitigación del cambio climático
(SRREN).
El proceso del cambio climático se encuentra en un punto en el que el problema está
más claro que nunca; las posibilidades y soluciones son muchas y van en aumento, y los encargados de
la formulación de políticas han demostrado su deseo de aplicar soluciones ambiciosas. La
capacidad para actuar en este complejo contexto a través de este cuidadoso diálogo entre
ciencia y política es más crucial que nunca.